Hoy, 22 de Mayo, celebramos en el colegio donde trabajo el último día de la Semana Cultural, que la hacemos coincidir con la semana en la que cae el 22 de Mayo, día de nuestra Fundadora Santa Joaquina de Vedruna. Ya, el verano pasado, redacté su biografía, sin embargo, quiero volverlo a hacer, porque este es realmente su día...
Joaquina de Vedruna nació en Barcelona en las últimas decadas del s.XVIII, en el seno de una familia burguesa intelectual, este nivel social y adquisitivo le ofreció posibilidades de educación muy poco accesibles a la mayoría de las mujeres de su época.
Como desde niña tuvo inquietudes religiosas, a los 12 años se dirigió al convento de Hermanas Carmelitas para profesar su vocación. Las monjas no la podían aceptar por su escasa edad, y desilusionada, no tuvo más remedio que esperar a que pasasen los años.
Como desde niña tuvo inquietudes religiosas, a los 12 años se dirigió al convento de Hermanas Carmelitas para profesar su vocación. Las monjas no la podían aceptar por su escasa edad, y desilusionada, no tuvo más remedio que esperar a que pasasen los años.
Sin embargo, la Providencia le tenía preparada una sorpresa con la que ella ni siquiera había contado, su padre les habló, a ella y a sus dos hermanas mayores, de su joven amigo y abogado Teodoro de Mas como posible pretendiente para alguna de las tres. El joven se presentó una tarde con un pequeño detalle (un cartucho de almendras) que las hermanas mayores despreciaron, y que Joaquina aceptó agradecida; y eso era lo que buscaba Teodoro, una esposa sencilla que supiera alegrarse y agradecer los pequeños detalles de la vida.
Se casaron, fueron padres de nueve hijos, compartieron la desgracia de perder a tres de ellos y el dolor de una guerra entre España y la Francia de Napoleón que les hizo conocer la separación, el exilio, el empobrecimiento y la muerte.
Tras la guerra, Teodoro enfermó de tuberculosis y murió cuando Joaquina tenía 33 años.
La joven viuda se trasladó a Vic, al Manso Escorial y se entregó a la educación de los seis hijos que le sobrevivían, a luchar por el sustento familiar y a atender y acompañar a los enfermos del Hospital de pobres de la ciudad.
Inesperadamente, Joaquina conoció al fraile capuchino Esteban de Olot, que recorría pueblos de la Cataluña rural observando el abandono y el sufrimiento en que vivían su gente y la necesidad de fundar alguna orden organizada que les ofreciera ayuda y una educación que les rescatara de la ignorancia y les permitiera progresar.
Así surgió un proyecto de fundación de un nuevo tipo de Congregación Religiosa de carácter apostólico y abierto, que diera respuesta a estas necesidades. A finales del año 1825 se presentó al Obispo de Vic la petición formal para iniciar el proyecto fundacional y al año siguiente comenzaba su andadura religiosa.
En muy poco tiempo, el trabajo de la Comunidad de Joaquina se hizo presente en los pueblos de la Cataluña rural de entonces, la sencillez evangélica de las Hermanas, su cercanía, abnegación y buen hacer en la educación de la mujer, la salud y acción social, las hicieron esperadas en muchas partes. Cuando sobrevino las Guerras Carlistas, fue perseguida y tuvo que exiliarse a Francia durante tres años, aunque siguió ayudando a los más necesitados.
A su regreso a España, vió con verdadera alegría que sus esfuerzos de antaño se habían multiplicado por toda la península, pero... una enfermedad empezó a hacer estragos en su cuerpo.
Durante cuatro años se le fue extendiendo una parálisis que la inmovilizó y después vino una epidemia de cólera que acabó definitivamente con su vida.
Su incontestable lema: TODO POR AMOR, NADA POR FUERZA, resume el ideal de vida que deseaba llevar e inculcar a sus hijos, a su Comunidad de Hermanas Carmelitas, a sus alumnas, a sus enfermos y a las generaciones posteriores... Amén


3 comentarios:
Pobrecilla, que mal final con tanta enfermedad
Esa lema es además precioso para un colegio. Muy educativo.
Bssssssssssssss
Cloti
Que vida tan interesantísima nos has relatado. No tenía ni idea. En aquella época no era nada fácil encontrar una mujer tan fuerte que supiera tirar para adelante casi sin ayuda, con sus hijos, tras una guerra, teniendo que huir, y además ayudando a los demás. Impresionante. Lástima que sea poco conocida, y me extraña aquí en Cataluña precisamente, porque no fué una vida digna de caer en el olvido precisamente.
Gracias por descubrírnosla!
Besos Teresa!!
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